24 de abril de 2014

La travesía de los (transparentólogos) elegidos.

Durante este mes, hemos sido testigos del procedimiento para elegir a los comisionados del nuevo órgano autónomo que será encargado de garantizar el Derecho de Acceso a la Información a todas las personas que deseen obtener información pública en posesión de los tres órganos de gobierno e incluso de otros órganos autónomos, fideicomisos y personas físicas que reciban recursos públicos.

Ello derivado de la reciente reforma constitucional en materia de transparencia que significó un paso más en la defensa de este Derecho Humano.

Sin embargo el reto que enfrentó el Senado de la República, a mi opinión, ha sido enorme, puesto que, en honor al tema que se trata, las comisiones unidas de anticorrupción y participación ciudadana; reglamentos y prácticas parlamentarias; y estudios legislativos segunda, tuvieron que ceñirse a la estricta transparencia en, primer lugar, hacer públicas las comparecencias de los hasta ahora comisionados del IFAI a efecto de defender su estadía ahora en el órgano garante autónomo.

El resultado fue notorio, pues las redes sociales se llenaron de preguntas, afirmaciones y cuestionamientos liderados por la sociedad civil, quienes mantuvieron un ojo vigilante durante todas las comparecencias. Esta comparecencia puede consultarse en éste vínculo.

Sin embargo, los senadores integrantes de las comisiones unidas ya antes aludidas, tomaron la decisión de no permitir que ninguno de los actuales comisionados que conforman el IFAI fuesen parte del nuevo organismo garante. La versión estenográfica de esta comparecencia puede consultarse aquí.

Fue por ello que la Cámara Alta lanzó una convocatoria para que se inscribieran los ciudadanos que creyeran cumplieran con el perfil constitucional requerido, es decir, que fuesen mexicanos por nacimiento, tener 35 años cumplidos el día de la designación, gozar de buena reputación y no haber sido condenado por delito que amerite pena corporal, haber recidido en el país durante los dos años anteriores al día de la elección y no haber sido Secretario de Estado, Procurador General de la República o de justicia del DF, senador, diputado federal, gobernador de un Estado o Jefe del DF durante el año inmediato anterior a su designación.

A este filtro quedaron 158 participantes que comparecieron ante los senadores durante 8 días exponiendo los planes de trabajo que entregaron para contestar a la convocatoria hecha por las comisiones unidas y respondiendo las preguntas de los legisladores y una pregunta de la organización de la sociedad civil, reactivos que fueron elaborados por un Comité de Expertos convocado por la Senadora Arely Gómez González.

Durante el desarrollo de las comparecencias, que pudimos seguir en unas ocasiones en vivo y otras vía streaming por el Canal del Congreso, la ciudadanía en general pudo seguir a sus favoritos pero también darse cuenta de que hubo algunas sorpresas agradables en dónde los aspirantes hicieron gala de sus conocimientos en materia de transparencia y protección de datos personales, pero hubo algunas otras muchas experiencias amargas de personalidades del mundo jurídico -sobre todo- que dejaban ver la falta de experiencia en la materia o bien, que únicamente se limitaron a leer la doctrina del derecho de acceso a la información.

Sin embargo, no hay lugar para divagar. Las comparecencias en su totalidad pueden ser revisadas en la siguiente dirección electrónica.

Después de más de noventa horas de trabajo en comparecencias, ahora los senadores se reunirán en estos días para presentar, antes del 30 de abril, los nombres de los siete transparentólogos que considere expertos en la materia pero que también tengan el voto de confianza de la ciudadanía, ya que el Comité de Expertos que acompañó durante todas las jornadas, entregó el pasado lunes 20 de abril al Senado de la República un listado en orden alfabético de los mejores calificados, a su juicio. Desde el momento de su inscripción hasta el último momento de su comparecencia.



No se necesita ser un experto en la materia para percatarse que los retos del nuevo organismo garante son enormes, y significarán un peso político que se ha encargado de dejar el actual Pleno del IFAI, con sus recurrentes disputas y descalificaciones que continúan siendo el pan nuestro de cada miércoles, cuando el pleno se reúne para resolver los recursos de revisión de los ciudadanos. 

Es claro que ya no podemos confiar en esos cinco que, por tradición, habían sido aguerridos especialistas que daban argumentos a morir con tal de abrir la información que había sido negada o que había sido clasificada como reservada. Atrás quedaron los renombrados nombres como el de María Marván, Alonso Lujambio, el mismo Juan Pablo Guerrero en su papel como comisionado, Alonso Gómez Robledo o la propia Jacqueline Peschard. Lo que ahora tenemos es un soliloquio que produce votos particulares y disidentes a diestra y siniestra lo que ha provocado que la ciudadanía dejase de creer que el IFAI es un velador del ejercicio del derecho que tenemos todos a ser informados.

En pocas palabras, los siete (que esperemos que sean fantásticos) no vislumbrarán un asiento en el salón de plenos del nuevo organismo garante sin mayor complicación, deberán liderar un ente nuevo que produzca resultados rápidos y palpables, que divulgue el uso del derecho de acceso a la información y que promueva la actualización de plataformas tan importantes como el INFOMEX o el Portal de Obligaciones de Transparencia. Se enfrentará a los monstruosos poderes legislativo y judicial que jamás se habían enfrentado antes ante los ojos vigilantes de los ciudadanos "preguntones" que no los dejarán en paz (esperemos). Deberán lidiar con las resoluciones poco favorecedoras en Estados como Puebla, Guanajuato, Querétaro o Tlaxcala con las peores calificaciones una y otra vez en la Métrica Nacional de Transparencia. Se enfrentarán a los sindicatos con su argumento central basado en que la mayor parte de los recursos que maneja no son públicos al provenir directamente de los trabajadores que "libremente" y de manera "no coercitiva" se los entregan con una fe ciega que es difícil de creer. Deberán ser claros en sus criterios para ejercer su facultad de atracción, deberán resolver las quejas de los paisanos que estén inconformes con resoluciones de los institutos de transparencia de sus Estados; y una larga lista de etcéteras que espero que los 147 comparecientes hayan tenido muy en cuenta a la hora de exponerse a los ojos de los ciudadanos y de los senadores.

Para mí, la pregunta central de este proceso no es ¿quién es el más apto?, más bien debiera ser ¿quién realmente es capaz de ser un comisionado (o comisionada) de una forma eficaz? Seguramente en mi próxima intervención en este blog ya tendremos certeza de los siete nombres, de los siete ¿capaces con el encargo?


Marlenne Magallanes.
Especialista en Derecho de la Información y maestrante en Derecho por la UNAM.
@lenna_m


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